El 17 de Noviembre de 2011 salió a la venta en formato físico el último libro de Carlos Ruiz Zafón: El prisionero del cielo. No me ha inquietado leerlo en ningún momento, dado que ahora mismo mi prioridad es la anterior parte, que no he leído, sin embargo tengo la intención de leerlo algún día.
Mi madre, que es gran admiradora de su obra, sí que se ha leido la parte que precede a este libro, y me ha preguntado si podría descargarle una versión para el lector de libros electrónicos que tenemos.
Sin perder mucho tiempo he mirado en fnac.es, en leer-es, etc. he puesto todas las combinaciones que se me han ocurrido para ver si era posible adquirir “legalmente” este libro, y mi conclusión es que no se puede. Hoy, 23 de Enero de 2012, es imposible comprar legalmente un libro que salió hace más de dos meses para leerlo en un lector de e-books. Sin embargo, en menos de 5 minutos he podido encontrarlo gratuito y perfectamente formateado en epub en una web perdida en Google.
Si tuviera a Carlos Ruiz Zafón en frente le preguntaría cómo es posible que no encuentre ninguna forma sencilla de comprar su libro online, cómo es posible que un servicio gratuito que me impide agradecerle su trabajo con dinero haya superado en calidad a cualquier otro modo de obtener sus libros, y cómo es posible que no se le caiga la cara de vergüenza por ello.
Sinceramente si yo creara productos audiovisuales del calibre de los que crea Carlos Ruiz Zafón, me daria muchísima vergüenza que la forma más fácil, cómoda y agradable de obtener esos productos fuera a través de descargas “ilegales” a dos meses después de su salida.
Y en este punto me encuentro, meditando sobre si la indústria del papel va cagarla igual que ha ocurrido con las películas y con la música. Me pregunto si ahora les toca hacer acto de presencia a los grandes trogloditas de los libros para llorar, berrear y retorcerse porque la gente se descarga su material sin pagar. ¿Hará algo la indústria del libro para facilitar el acceso a sus contenidos? ¿O acaso pretenden que sigamos comprando en formato físico eternamente?
La culpa de la situación que vive hoy en día el mundo de los contenidos audiovisuales no es de los crueles y sanguinarios ciudadanos piratas come-fetos, la culpa es, estrictamente, del mundo de los contenidos audiovisuales. Debimos poder descargar música legalmente en el año 2000, pero los trogloditas pretendían que siguiéramos su ritmo y compráramos CD’s como si siguiéramos en los años 80-90 (y aquí no ha pasado nada). Lo que estos trogloditas no esperaban (y eso que era evidente) es que la sociedad seguiría evolucionando, y cuando se quisieron dar cuenta se toparon con que era demasiado tarde. La sociedad ya había encontrado la manera de superarlos.
Desde luego si yo fuera James Cameron me moriría de vergüenza al ver que descargarse avatar de Internet “ilegalmente” supera de lejos la calidad que ofrece la versión física: es rápido, es barato, no tiene publicidad y, lo mejor de todo, no te acusan de ser pirata al abrir el archivo de vídeo. Este último punto es algo que me tiene completamente fascinado: ¿En qué clase de dimensión paralela vivimos, que llamamos pirata a la gente que compra un DVD? ¿No se dan cuenta en Hollywood de lo mucho que empeora con eso la experiencia del usuario? Menuda panda de energúmenos. Y luego quieren que peregrinemos a la tienda a comprar sus insultos por unos módicos 25€+Iva+Canon+seguroquealgomedejo.
Conclusión: no puedo leer El prisionero del cielo en fnac.es y no puedo ver Cadena Perpetua en iTunes ni en Wuaki, ergo, la calidad de un producto descargado de Internet de manera “ilegal” (que no lo es) es infinitamente superior (ya sabéis que cualquier número dividido por 0 es infinito) a la experiencia que ofrece intentarlo descargar legalmente y considerablemente superior a comprar el formato físico. En estos momentos los únicos que se salvan son los de la industria musical, que gracias a servicios como iTuens o Spotify puede decirse que sus contenidos son fáciles de obtener.
Y esto seguirá siendo así hasta que esos simios decidan mirar en la dirección correcta. Es el momento de hacerlo, ha desaparecido Megaupload y se ha llevado consigo muchas otras empresas similares, hemos retrocedido 9 años en el tiempo, así que ahora tienen una oportunidad de ofrecer a la gente lo que quiere. Despertad, cabrones.


